viernes, 31 de enero de 2014




Pacheta es un entrenador que en la previa de los partidos o en las entrevistas post partido siempre decía algo, pienso que ahora también pero como el Icue ni está en Polonia, qué más quisiera, ni sabe polaco no lo puede confirmar. Y antes de emprender la temporada pasada ese viaje largo hacia tierras extremeñas para enfrentarse al Arroyo CP comentó lo que sigue refiriéndose a ese recordado jugador llamado Oscar Rico que actualmente corretea  por el estadio de La Victoria jiennense: "Es un futbolista que necesita paz, necesita total tranquilidad”.


Y efectivamente, aquel partido necesitó de mucha tranquilidad hasta que apareció Florián para marcar el gol que iba a ser suficiente para ganar el partido, mantenerse firmes en el primer puesto, con 54 puntos, y esto a nueve jornadas para el final que, como recordarán, no sirvieron para nada.

Ganar este partido fue muy meritorio aquel día del mes de marzo. Vamos a ver si el próximo día dos de febrero, con Pato - ¡ay, ay, ay! - entrenando al equipo contrario, nuestro, vuestro equipo tiene el mismo mérito o se vienen para Cartagena con las alforjas vacías, cosa grave al sumar ya tres jornadas sin ganar.

El estadio municipal arroyano es un campo de juego malo  en el que para ganar el equipo tendrá que meterse en el partido desde el minuto uno de juego, competir bien, ser prácticos, estar fuertes y sacar lo olvidado en las dos jornadas anteriores para empezar a dar muestras de poder. Y que al final Tevenet pueda manifestar lo mismo que exteriorizó José Rojo Martín “Pacheta”, (Salas de los Infantes marzo de 1968), al finalizar el partido: “Tenemos vestuario de hombres, un grupo de hombres”.
 


 UN RINCÓN PARA DOCE. Pedro Roberto

El Icue y…un triunfo a la luz de la esperanza

“Tengo un grupo de jugadores y seres humanos maravillosos, tanto que no recuerdo otro con esta fuerza. En estas situaciones se ve a las personas y a los hombres y aquí hay un vestuario de hombres”. (Pacheta, entrenador del FC Cartagena)

Domingo, 17 de marzo de 2013

Que estas palabras las pronuncie con esa precisión un entrenador no es normal, no porque los entrenadores no puedan decirlas, que pueden, sino por lo bien dichas que están, lo perfectamente estructuradas que aparecen y por la profundidad de humanidad, amistad y solidaridad que esconden. Las pudieron escribir o decir escritores-literatos como un esplendoroso Valle-Inclán, un creador de retruécanos como Unamuno, un cursi Azorín o un humorista forzoso como Jardiel Poncela. No, no fueron pronunciadas por alguno de estos ilustres, las pronunció un tal “Pacheta” que es, sin más, entrenador de fútbol del equipo de una Ciudad Trimilenaria, que cuenta en su área metropolitana con algo más de 390.000 almas, frente a los 6.5000 de esa villa extremeña arroyana. Casi nada para los pazguatos, pretenciosos y pasmados. Este Pacheta, sí sabe lo que hace.

Fíjate, querido Icue, si esto es importante que el equipo de esta grandiosa ciudad Trimilenaria, comandado por un hombre culto y señor  y dieciséis aguerridos y maravillosos seres humanos, ha acudido en una tarde fría y lluviosa, pero antesala de la primavera, a disputar un partido de fútbol a Arroyo de la Luz, villa extremeña, con equipo en 2ªB que para sí quisieran tener otras villas, pueblos o ciudades  con rancio abolengo, realengo y señorío, y sin equipo de fútbol.  Y se ha acudido con sed de triunfo y allí les esperaba ese Arroyo para satisfacer su sequedad y fortificar ese luminoso primer puesto que  luce ya con brillo rosáceo en esa pasarela y alfombra deslumbrante que le va a conducir hacia el ascenso.

Y, en el fondo de la retransmisión, he sentido el clamor de la preocupación por ese campo artificial y los charcos formados por el agua caída. Y he sentido nervios ante ese espectáculo que venían narrando al contarnos que todo lo que allí se desarrollaba era de todo menos fútbol, y sí  un mucho de lucha de gladiadores.

Y he oído y escuchado que el FC no ha jugado bonito y sí con atrevimiento y sin complejos y sin lastres que le angustiasen sus intenciones. Sólo importaba traerse los tres puntos para ofrecérselos a la Caridad en el día de su próxima fiesta. Enfrente tenían un equipo con prisas, muchas prisas por salir a flote, con urgencias de recuperar terreno y es que, a dos puntos del descenso, el mundo es gris, casi negro, y la esperanza precisa empujones, aliento, que los modestos, con todos los respetos, no acumulan al poseer  real y media manta. Lo imprescindible. Necesitan generar ocasiones de gol y el Arroyo creó alguna y no hizo ninguno, porque tampoco tienen suerte. Al FC Cartagena de Pacheta le basta con mucho menos, con el primer equipo, con el plan B, o con los mediopensionistas. Le es suficiente el aroma fresco del gol de Florián para ganar y hasta montar una perfumería.

Hoy los de Pacheta han ganado y no ha sido de carambola. Ha sido por pelea, entrega, lucha, sufrimiento, apretar los…dientes y olvidarse de jugar al fútbol. Han ganado por lo que este grupo de futbolistas son y por lo que valen como hombres y como deportistas. Han ganado por poner sobre la hierba artificial esos estímulos de los que carecieron, hasta la llegada de Pacheta, para caminar sobre el alambre y sin red. La prepotencia de uno y la serenidad del otro facilitan victorias como ésta en el municipal de Arroyo de la Luz, y la Liga sigue.

Para terminar, querido Icue, recuerdo que el emperador Carlos V, en uno de sus viajes y al pasar por Arroyo de la Luz, se acercó a un mesón arroyano a degustar una tenca a la cazuela y que, a partir de esa su estancia mesonera, ese bocado siempre fue reclamado para sus menús tras haberlo probado entre arroyanos.

El FC Cartagena esta tarde no se ha dado ningún atracón de tencas, una ha sido suficiente. Tú, Icue, a partir de ahora debes recordar a todo este vestuario de hombres aquello del Quijote: “llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”. Este mensaje vale para todos: para el entrenador, para los jugadores, también para el presidente y hasta para algún cupletista que, creyéndose amanuense, anda  suelto por el fértil Campo de Cartagena. ¡Ay, ay, ay!

Pedro-Roberto J.P. En un “Rincón para Doce”. Dies 3/17: ante diem sextum decimum Kalendas Apriles. Nº 280.


Texto La Medusa Paca. Fotos http://qapta.es/. Copyright ©

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