miércoles, 12 de febrero de 2014




Chanza cartagonovista, y ya es bastante



“Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces”. (Antonio Machado)

El Icue no lo conoció, jamás trató con él, y la verdad que lo siento.  Sí estuvieron muy cerca de su quehacer y dedicación diaria personas muy cercanas al Icue y también muy, muy queridas. Era, me cuentan, un periodista de raza, y de calle y fuertemente temperamental. Y también maestro escuela y, ante esta hermosa palabra, el Icue siempre se inclina, reverencia y hasta se humilla. 

Y es que el Maestro es eso, Ma-es-tro. Recuerda el Icue aquel discurso que Albert Camus dedicó al señor Germain, su maestro de escuela primaria, escribiéndole una carta muy emotiva para expresarle cuánto le debía.  “Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, no hubiera sucedido nada de esto… Sus esfuerzos, el corazón generoso que usted puso en ello, continuarán siempre vivos en uno de aquellos escolares, que pese a los años no ha dejado de ser su alumno agradecido”. Aquel maestro de primaria se había empeñado en que un alumno lleno de talento, que se llamaba Albert Camus, estudiara el bachillerato; lo había preparado a conciencia, había vencido la reticencia de aquella familia de toneleros que se negaba a darle estudios porque necesitaba que el chaval llevara dinero a casa; el maestro le acompañó en tranvía al examen de ingreso, esperó el resultado sentado en un banco en la plaza del instituto y luego se desvivió para que le concedieran una beca. El maestro señor Germain le contestó a la carta: “Creo conocer bien al simpático hombrecillo que eras. El placer de estar en clase resplandecía en toda tu persona. El éxito no se te ha subido a la cabeza. Sigues siendo el mismo Camus”.

Al Icue, interesándole todos esos matices, quiere hoy recordar aquella chanza cuchufletera que el amigo Pepe Linares gastó al cartagenerismo con lo escrito un 28 de diciembre, con esa inocencia propia del día y que hizo temblar la cimentación de Cartagonova. Quiere recordarla porque cuando el sujeto redactor de la noticia que voy a contar se halla encontrado allá arriba con aquel entrenador y sujeto de la guasa le habrá dado un fuerte abrazo, la habrán recordado y hasta habrán echado unas carcajadas recordándola y seguro que lo que más le va a enorgullecer al amigo Aranguren es que hoy desde este Rincón del Icue se recuerde aquella chanza y lo haga su amigo riojano. 

La mojiganga fue escrita un frío día de diciembre de 1999, la publicó un diario, tristemente desaparecido y que se voceaba en los quioscos como El Faro. El día anterior a Pepe Linares seguro le atormentó su vena graciosa, me cuentan que, aunque muy escondida,  la tenía, y ya en el tajo y cuando el teclado de las máquinas de escribir y las rotativas pararon soltó la broma, chanza o zumba: " Txutxi Aranguren ha firmado por el Real Murcia para la próxima temporada". La noticia saltó a la calle y el cartagenerismo lloró hasta desternillarse. La inocentada estaba en los kioscos y había cuajado. El objetivo se cumplió y la afición futbolística, cuando los mentideros se dieron cuenta, se descuajaringó y hasta lo celebraron.
Pepe Linares escribió que Aranguren se iba al Murcia, cambiaba de aires contra todo pronóstico. Su marcha no inminente, sí era segura. Tenía que centrarse en su tarea y dedicarse con plena dedicación a su compromiso de intentar ascender al Cartagonova, era así como se llamaba por aquel año el equipo de la Ciudad Trimilenaria. El contrato suscrito era por cinco años y con unos importantes ingresos para el todavía entrenador blanquinegro. El contrato, que decían era suculento y tentador en lo económico, no se quiso desvelar. Tenía una claúsula en la que se hacía constar plenos poderes en la cuestión técnica, con una claúsula irrevocable en la que se aseguraba la continuidad del vasco en el banquillo grana, inicialmente, por cinco años.

El portugalujo lo dejó claro en la cena navideña con la plantilla y ante los medios informativos que esto ocurriría al final de temporada y que entre tanto iba a entregarse con absoluta dedicación al objetivo de llevar al Cartagonova a la categoría de plata que tan cerca estuvo en la pasada temporada.
No era la primera vez que esto ocurría, era sabido por toda la ciudad que, ya con anterioridad, los dirigentes murcianistas habían intentado ficharle allá por los 80, pero la amistad con la directiva cartagonovista, especialmente con Carlos Conesa y Florentino Manzano, fue lo que decantó su fichaje por el club portuario. Pese a ello, el interés pimentonero por hacerse con los servicios del de Portugalete siempre se mantuvo y dio su fruto para el conjunto de la huerta durante esos pasados días navideños. Fue muy fácil y rápido y el trato entre caballeros se cerró con el sello lacrado de un grandioso apretón de manos.

La temporada anterior 1988-1989 el Real Murcia había disputado la liguilla de ascenso a Segunda A con balance final negativo para sus intereses. Lo iba a intentar en esta temporada 1999-2000 pero su juego dejaba mucho de agradar a sus incondicionales, que veían en el Cartagonova el modelo a seguir por su mejor posicionamiento y trayectoria, fundamentalmente en cuanto a resultados.

Difundida la noticia por toda la Ciudad y a la vuelta al trabajo de la plantilla cartagonovista, dirigentes del club y el técnico eludieron hablar del tema, diciendo que esto era algo a largo plazo y que lo que ahora importaba era centrarse en el objetivo de alcanzar y conseguir el próximo ascenso.

Y ahora, mis amigos, acabada y contada la chanza, ¿cuál será la próxima carcajada? Seguro será el próximo diciembre y es que ahora aquí ya están cuajados de flor los almendros. Que un riojano-cartagenero traiga aquí este recuerdo es producto de que el paisano es simplemente un ratoncillo de hemeroteca y desea destacar, juntamente al Icue y desde su Rincón lo que otros, incluso apellidándose decanos, no se atrevieron a escribir porque no tienen hemeroteca, bueno, ni memoria y esto, querido Icue,  entristece.

Y en este día de febrero, cuando la Ciclogénesis nos violenta, el niño, la escuela y el maestro se seguirán levantando temprano. Habrá madre que todavía lave la cara y el pelo con jabón, friegue la roña de las rodillas con estropajo en una palancana allí escondida en el corral.  Habrá madres que todavía ayudarán a vestirse a sus hijos con los pantalones cortos, la chaqueta, la camisa blanca y la corbata, todo remendado para el caso. Y es que el MA-ES-TRO- aguarda. Dios guarde al Entrenador junto al Maestro. Vale.


PD.  Esto va dedicado a mis hijos Abel F. Ros y Marta Jiménez Ramírez que conozco estuvieron en el entresijo de la inocentada. Y a Juan Pedro Hurtado Carrillo que me consta fue su amigo del alma.

Y mientras, en aquellos años, despuntaba un joven dibujante de viñetas que firmaba como Manu, bajo el título de Juanico Peral. Ese tal Manu, que lo sepan, es ahora PUEBLA y firma sus viñetas, nada más y nada menos que en la 3ª de ABC. ¡Qué alegría!

Texto La Medusa Paca y fotografías http://qapta.es/ y archivo de La Medusa. Copyright ©

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