jueves, 15 de enero de 2015









¿Podrían repetir hoy los jugadores de este FC Cartagena de 2015 lo que la temporada pasada soltó aquel pibe-mocetón argentino llamado Fede, cuando se explicó diciendo: “La victoria del equipo está fuera de la cancha: todos somos amigos”? El Icue cree y tiene razones para manifestar que no. Los componentes de la plantilla de este año no son todos amigos, ni fuera ni dentro del terreno de juego: son unos conocidos que las circunstancias unieron al pasar por esta plaza y nada más. No son ni viejos conocidos. 

Interesando lo anterior, lo que interesa recordar es que aquel equipo de Tevenet, en aquella tarde de octubre se presentó y salió del estadio como ese equipo señor de suma y sigue donde la racha albinegra ganadora continuó por quinta jornada consecutiva gracias a los goles de Mejías y Fernando. Una quinta victoria para según Luis Tevenet: “una victoria para relamernos ante el mejor equipo que ha pasado por aquí hasta el momento y nos ha exigido al máximo, tenía dos días más de descanso. Hemos dado una buena línea y hemos tenido buena intensidad, nos han hecho sufrir mucho a balón parado. Estos 3 puntos nos saben mucho mejor que otros que hemos ganado en otros sitios”. 

Efectivamente, recordar esto es para relamernos, disfrutar de la sustancia del juego cartagenero y hasta lengüetear el recuerdo. Mientras ayer este equipo era un equipo de rechupete, agradablemente exquisito y hasta suculento, el de esta temporada es un equipo justamente de lo contrario: es un equipo insípido y hasta desagradable en su juego. ¡Qué cosas, mientras la temporada pasada nos relamíamos de gusto, el FC Cartagena era una fiesta, hoy lloramos de pena! ¿Cambiarán las tornas en la primera tarde de la segunda quincena de enero? Dios lo quiera y te escuche, querido Icue.


El Icue y…cuando el Cartagena ya contagia miedo

“El miedo cultiva miedo”. (Byron Janis)

Querido Icue, que lo sepas: el fútbol no existió en la Belle Époque. De haber existido el equipo que comanda Luis Tevenet sería su superviviente.

Decía en la crónica del pasado domingo que entre Fernando y De Lerma, asistidos por Antoñito, le pintaron la cara a Carlos Ríos con tres parches de coloretes y le rompieron, troceándolo, el disfraz recién hecho.  Hoy, en esta undécima jornada a mitad de semana y alejados los viejos fantasmas, se ha reabierto el baúl de las goleadas y han apaleado a goles a este Granada B que fue un imposible ganar en el estadio de Benipila. De nuevo el Efesé enderezó el colmillo, floreció  su competitividad y, abandonando querencias antiguas, apareció el romanticismo, se asentó la rabia, se juntaron y unieron todos y como dijo Fede: “La victoria del equipo está fuera de la cancha: todos somos amigos”.

Este EQUIPO o GRUPO DE AMIGOS tiene un mantra nuevo, el de ganar por encima de todo y, si se puede, jugar bonito y golear. Y ahí está este conjunto, cada vez más pragmático, con supremacía de estilo junto a su efesemanía, de nuevo exultante, junto a sus banderolas, bufandas y bocinas para superarse y ponerse encima cada partido. Este conjunto aprieta y no precisamente por inercia. Sus movimientos están absolutamente mecanizados. Todo en él ya no es un medio: es un tic. Toma el balón, lo lucha sin complejos y echa la mirada arriba para buscar a Fernando, a Fede, a Mejías que son los chicos de moda, junto a los Limones, Astraín, Marcos Rodríguez, Antoñito, Menudo, sin olvidarnos del canterano Dani Ruiz.


Esta noche, cambiaron el horario, he visto a un FC Cartagena intenso, de nuevo con mucha entrega. Ha dejado atrás las versiones pobres, muy pobres y ya deslumbra practicando un fútbol que es en todos los sentidos a cualquier otro que se practica en el grupo IV y hasta en los restantes.

He sentido al Granada B como que venía a ganar, pero ¡amigos granaínos! a este nuestro Cartagena no se le gana como aquel que se sienta después de comer a tomarse un cafelito con paparajotes, como hicieron los de la ciudad nazarí, en un partido, su partido, fofo y sin intensidad Y es que los futbolistas del Cartagena de Levante se han vuelto de clase alta y ya les sienta bien el caviar y la trufa blanca, mientras el fútbol de los pupilos de Joseba Aguado ha sido tan espeso, tan ná de ná que han pregonado y enseñado a los espectadores del Cartagonova su esquelética desnudez producto de su inanición futbolística. 

¿Y el FC Cartagena? Pues eso. Ha mirado de frente a este desconocido Granada B, ha organizado su juego diabólico, le ha obligado a no jugar solicitando esa cuota como una especie de diezmo que hay que pagar al ser feudal. Asomó el lomo, insuficiente pero necesario para ir agarrándose a ese algo de cara al futuro. Fue una media hora que comenzó al tran-tran y llegó a su cenit con un juego que tuvo su momento de explosión en tres ocasiones clausuradas con el balón al larguero de Menudo. Y acabose todo y nos fuimos. Vale. 

Después del partido he querido darme un paseo y acercarme a un bar que no suelo frecuentar, un bar alejado de mi casa. Un bar corriente y moliente, uno de esos con barra de mármol de mesa redonda antigua de jugar al dominó, expositores acristalados donde los mejillones cambian constantemente de color, lotería de Navidad a la vista, bufandas blanquinegras colgadas y claveteadas en la paredes con chinchetas y, en lugar preeminente, una enorme fotografía del equipo en Alcoy de mayo del 2009 y un televisor encendido con el sonido apagado. Un bar que no es de diseño ni está de moda. Pero el personal estaba exultante porque su Cartagena de nuevo había ganado y goleado, es que van seis seguidos y no es para menos el alborozo. ¡Ay, ay, ay!

Pedro-Roberto J.P. desde un “Rincón para Doce”. Dies 10/30: ante diem tertium Kalendas Novembres. Nº 304.

Texto La Medusa Paca. Fotos http://qapta.es/ y La Medusa Paca. Copyright ©

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