El Icue y…cuando la victoria huele a salvación
“La conciencia del
peligro es ya la mitad de la seguridad y de la salvación”. (Ramón J. Sender)
Desde que está Palomeque este FC Cartagena es lo que es
y tiene lo que tiene: tiene muchos, los necesarios cataplines. Al Icue siempre
le gustó ver fútbol en el estadio y, mejor, con compañía y hoy en esta tarde fresca
pero primaveral del mes de marzo así lo ha hecho. Se ha sentado en su asiento
de tribuna lateral, no ha encendido su puro habano, esto lo hacía años ha y se
ha puesto a observar todo lo que ha ido ocurriendo en el terreno de juego por
nimio o trascendental que haya sido, que de las dos cosas hubo a lo largo del
partido. Y es eso lo que el Icue ha hecho esta tarde de sábado. Se ha centrado
en el partido entre dos equipos modestos, con demasiadas carencias y con
muchísimas necesidades. Pero al Icue le ha dado igual, está acostumbrado, le da
igual asistir y contemplar partidos grandes, finales de ascenso, derbis, y, por
supuesto, partidos de nivel modesto como el de hoy, porque en ellos aparece de
vez en cuando una jugada extraordinaria o un recurso táctico insospechado o
algún golazo. Y esta tarde el Cartagonova tuvo un poco de todo lo anterior. Y
allí estuvimos intentando captar alguna sorpresa y que ésta fuese muy agradable
y hasta entretenida y maravillosa, de esas que atraen la atención más
allá del propio resultado. FC Cartagena 2 – CD El Palo 1.
El Icue lo comprobó y testó sus buenas sensaciones
desde ayer por la tarde en la presentación de esa fresca revista, deportiva
total cartagenera, llamada “La Combina”. Fue allí en el Palacio Consistorial
donde el Icue se tropezó con Palomeque, se saludaron, hablaron y se dio cuenta que Palo,
palo, palo, meque olía a colonia. Y fue muy agradable, cuando no hace mucho en
este Cartagena todo olía tan mal y a vulgar. Manolo lanzaba una fragancia
fresca, agradable, de recién salido de la bañera, que no de la ducha, porque
este hombre, tal como olía, se tiene que bañar y no duchar. Y viendo jugar esta
tarde a sus futbolistas, fundamentalmente tras ir perdiendo 0-1 y comenzar el
segundo tiempo, con ese fútbol tan fragante, tan de buena limpieza y tan
clásico de frescor. Tan importante ha sido el olor a fútbol del bueno que han
desplegado que el Icue no ha tenido otro remedio que plegar y retirar, para
guardar, todos esos adjetivos, que en otros escritos anteriormente utilizó,
porque olían a apestados. Hoy no tengo otro remedio que volver la cara ante el
agradable aroma futbolístico desplegado en el Cartagonova, reconocerlo y rendirme
ante esta estela angelical futbolística que los jugadores del FC Cartagena, sin
excepción, han desprendido por todas las estancias del Cartagonova.
Comenzó el partido, cosa inaudita sacando el FC Cartagena,
se la entregaron a los contrarios, estos comenzaron haciendo un rombo como
queriendo abrazarse a las penurias de los nuestro y éstos reivindicaron su
situación parando y abrazados en el centro del terreno de juego y de espaldas al
palco. Siguió el juego y el partido se fue desarrollando sin apreturas. Hasta
que El Palo, mejor adelante que atrás, en una jugada de pillos y tras una
jugada de estrategia, minuto 22, marcó su gol, por medio de Nacho Aranda. Los
jugadores del Cartagena se quedaron como impasibles. Chus Hevia y Ribas no conectaban.
Gato y Carlos Martínez hacía la guerra por su cuenta. Y aun así, el FC Cartagena
llegaba, iba de menos a más y, dando la
sensación de querer y poder se retiraron al vestuario a descansar.
Se reanudó la segunda parte con una grandísima ocasión
para Carlos Martínez y Luque hasta que, minuto 54, aparece Seba Ribas para
rematar un saque de esquina botado por Luque, tras un pequeño lío en el área y,
con la caña preparada, empatar el partido 1-1.
Y a partir de ahí todo fue coser y cantar gol. Y rondaba el minuto 71 cuando
apareció ese futbolista al que nadie quería, ese asturiano de fuerte corazón,
ese muchacho con cara de niño y hechos de hombre. Apareció un genio, se mostró
Chus Hevia, vio a Adri adelantado, soltó un chicharrazo y el balón se introdujo
en la portería para hacer el 2-1.
Fue el gol de la victoria y hasta puede que haya sido el gol de la salvación y
el de la permanencia en esta 2ª División B. Y, a partir de ahí, nervios, la
afición dando la cara, los jugadores cayendo extenuados, el árbitro alargando
el partido sin justificación. Aplausos y gritos de Hevia, Hevia cuando fue
retirado y nervios, nervios, muchos nervios. Final y Victoria.
¡Ay si este bien bañado y oloroso entrenador hubiese
venido antes! ¡Ay si este entrenador hubiese tenido directiva, proyecto
elaborado y serio y se hubiese situado en la línea de salida allá por el mes
del pasado agosto! Quiero pensar que habría creado un equipo con carisma, líder
y capaz de ganar o estar muy cerca de alcanzar esos objetivos tan deseados. La
ascensión de Palomeque a los cielos de la permanencia se producirá en tiempo
récord en lo que queda de Liga. A la velocidad que imprime el transcurrir de
las jornadas que restan. Ayer me di cuenta que la presencia mediática de este
entrenador es tan intensa, convencional, que dejó al Icue perplejo,
sorprendido, desconcertado y hasta un poco acojonado ante el fenómeno que tenía
delante y, además, oliendo a colonia. Oigan, que este entrenador hoy ha
embriagado al Icue viendo jugar a sus chicos
hasta olvidarse de esos velatorios que con anterioridad tuvo que
relatar. Así es el fútbol.
Recuerda el Icue, una vez terminado el partido, el
último capítulo de El Quijote donde Cervantes narra la muerte del caballero
andante al mismo tiempo que nos envía el mensaje cifrado de que no le toquen ni
los huesos ni los huevos. Escribe: “Para mi sola, se refiere a su pluma, nació
don Quijote, y yo para él, él supo obrar y yo escribir, solos los dos somos
para uno”. Pide que dejen reposar en la sepultura los cansados y ya podridos
huesos, y no le quieran llevar, a Castilla la Vieja, haciendo salir de la huesera.
Los huesos de Cervantes han sido removidos y sobados en el convento de Las
Trinitarias, los de nuestro FC Cartagena, que hasta esta tarde estaban en la
fosa, hoy han comenzado a resucitar. ¡Déjenlos, por favor, en las manos de
Palomeque, que los resucita, si es necesario, en loor de multitudes efesemaníacas! ¡¡¡Ay, ay, ay!!!
Pedro-Roberto
J.P. desde el “Rincón del Icue”. Dies 3/14: pridie Idus Martias. Nº 365.
Texto El Rincón del Icue. Fotos http://qapta.es/. Copyright ©
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